Cómo funciona el procesamiento automático de facturas
Detrás del procesamiento automático de facturas hay cuatro piezas: convertir el documento en texto, entender qué dice, comprobarlo y decidir. Conocerlas ayuda a evaluar cualquier herramienta.
Equipo Sullivam · Actualizado el · 7 min de lectura
1. Del documento al texto
Una factura llega en formatos muy distintos. Un PDF generado por un sistema ya contiene el texto y se puede leer directamente. Una factura electrónica en XML es texto estructurado. Un escaneo o una foto es una imagen: para leerla hace falta OCR (reconocimiento óptico de caracteres), que convierte píxeles en letras.
El OCR introduce errores propios: un 8 que se lee como B, una coma decimal que desaparece. Por eso, cualquier sistema serio debe saber cuándo su lectura no es fiable. (Sullivam no hace OCR: marca esos documentos como ilegibles y los envía a revisión.)
2. Entender qué dice: plantillas frente a modelos de lenguaje
Durante años, la extracción se hizo con plantillas: para cada proveedor se indicaba dónde estaba el total o el número. Funciona bien con pocos proveedores estables, pero cada formato nuevo exige una plantilla nueva.
Los modelos de lenguaje entienden el documento como lo haría una persona: saben que «Importe a pagar» y «Total due» son lo mismo, sin plantilla. A cambio, pueden equivocarse con seguridad aparente. La práctica recomendable es pedirles, junto a cada valor, su nivel de confianza y la cita del documento de la que lo sacaron, para poder verificarlo.
3. Comprobar: reglas deterministas
Una vez extraídos los datos, hay comprobaciones que no necesitan inteligencia artificial, y es mejor que no la usen, porque deben dar siempre el mismo resultado:
- que subtotal, impuestos, descuentos y retenciones cuadren con el total;
- que la fecha de emisión no sea futura y el vencimiento sea posterior;
- que la moneda sea una de las esperadas;
- que la factura no se haya recibido antes (mismo archivo, o mismo número del mismo proveedor);
- que el proveedor sea conocido;
- que traiga la orden de compra cuando la empresa la exige.
Algunas herramientas hacen además la llamada conciliación de tres vías: cruzan factura, orden de compra y recepción de la mercancía. Requiere tener esas órdenes y recepciones en un sistema al que la herramienta pueda consultar.
4. Decidir: automático, revisión o rechazo
El último paso convierte todo lo anterior en una decisión. Un buen diseño tiene más de dos salidas: no solo «aprobar» o «rechazar», sino también «revisar» cuando hay dudas y «no admitido» cuando el documento no corresponde. La regla más prudente es que la duda lleve a revisión, no a rechazo: una factura real descartada por error es información que nadie volverá a mirar.
Dónde suelen fallar los sistemas
- Rellenan un campo que no encontraron con una suposición.
- Solo detectan duplicados con días de diferencia, no dos copias que llegan a la vez.
- Dejan que el modelo de IA decida, sin reglas que lo limiten.
- No guardan por qué tomaron cada decisión.
Cómo resuelve cada punto Sullivam, paso a paso: procesamiento automático de facturas con Sullivam.
Preguntas frecuentes
¿El procesamiento automático necesita que configure cada proveedor?
Con plantillas, sí. Con modelos de lenguaje, normalmente no: el sistema entiende formatos nuevos sin configuración previa.
¿Qué precisión debería esperar?
Depende de la calidad de los documentos y de la herramienta. Más que una cifra, pregunta qué hace el sistema cuando no está seguro: esa respuesta dice más que cualquier porcentaje.